Gato y Mancha

En 1925, Gato y Mancha, dos criollos de Don Emilio Solanet, partieron para cumplir la gran odisea hípica de la historia: unir Buenos Aires con Nueva York.

Solanet adquirió los caballos del Cacique Liempichín de Chubut. El profesor suizo Aimé Félix Tschiiffely fue quién realizó el viaje, partiendo el  23 de abril (día de San Jorge, patrono de la Caballería) de 1925, SRA. A esa fecha, Gato y Mancha tenían 18 y 17 años respectivamente.

En su trayecto lograron romper dos records Guinness mundiales:  el de mayor distancia recorrida a caballo (21.500km) y el de mayor altura a caballo (5.900 msnm en el Paso El Cóndor, Bolivia).

Sufrieron todos los extremos, desde 18° bajo cero hasta 52° a la sombra (Huarmey), zonas tropicales, cruces a la cordillera, desiertos, pastos buenos y malos, falta de agua.

Luego de 3 años y 4 meses de travesía, llegaron a la ciudad de Nueva York, donde los recibieron con un efusivo homenaje el 20 de septiembre de 1928. Así mostraron al mundo lo que son capaces de dar los hijos de esta tierra.

Sus cuerpos descansan hoy en el Museo de Transporte de Luján, ofreciéndose tal vez, como guardianes para los peregrinos. Su hazaña es conocida en el mundo entero y su espíritu de sacrificio vive en cada uno de nuestros criollos.